jueves, 13 de octubre de 2011

Diez días de..

14400 minutos. O 240 horas. O lo que todos conocemos por diez días. Diez días en Varsovia. Diez días de aclimatación. Diez días de adaptación. Ni más ni menos, diez días. 

Aclimatación

Sales de Girona. 30ºC. Llegas a Varsovia. 20ºC. Amaneces al día siguiente. 10ºC. Y bajando. A todo ello súmale las noticias que llegan de España acerca de la ola de calor en pleno mes de octubre. Gracias, Varsovia, de corazón. 

Todas las mañanas te informas acerca de la predicción del tiempo para ese mismo día. Da igual. Nunca acertarás. Amanece nublado. Sol. Frío. Nublado. Lluvia. Sol. Granizo. Gracias, Varsovia, de verdad. 

De todas formas, qué más da. Sabes que el tiempo irá a peor, o sea que, Maria, chaquetón y a la calle, que tiempo tendrás para encerrarte en casa cuando estés a -20ºC. 

Adaptación

Los polacos. Dícese de todo aquel habitante de Polonia y que se caracteriza especialmente por beber -mucho-, no hablar ni papa de inglés y precisamente no derrochar simpatía. 
En cuanto a lo físico..qué decir. Extrema dualidad entre géneros: la eterna guerra entre princesas y orcos. Ellas, maravillosas. Ellos, asustan hasta al mismísimo miedo. Vale, si estáis pensando en Darek -sí, el de la Obregón-, lo sé, dicen que es polaco, pero desde la experiencia os digo..Darek son los padres. No existe. No puede existir. No hay sitio para Darek en Mordor.

La calle. No importa lo ancha que pueda llegar a ser la acera, da igual, podrías estar en la mayor avenida del país andando tú sola que, si aparece otra persona, ésta decidirá andar pisándote los talones y oliéndote la nuca. No hay nada que hacer. Son así. ¿Para qué caminar tranquilamente si puedes estar lo suficientemente cerca de alguien para contarle las canas? ¿Para qué? 

La calle bis. Cualquier cosa. Vas distraída a algún lugar y puedes encontrar cosas tan variopintas como una mujer que vende cuatro peras -cuando digo cuatro son cuatro, ni cinco, ni tres, ni quince, cuatro-. Un joven que puede estar en cualquier punto de la ciudad tocando su instrumento: garrafas de agua. Pero para músico, puedes encontrar otro joven que toca una silla: las patas, las cazuelas que le incorpora, el asiento,..Una silla. Son unos virtuosos los polacos. Chopin -el músico, también polaco- seguro que empezó tocando un diván, una mesa o una bañera. 


En fin, diez días.






1 comentario: